Si bien el mercado actualmente tiende a alejarse de las soluciones de almacenamiento de menor capacidad, muchos usuarios todavía consideran que tamaños de RAM más pequeños son aceptables para sus necesidades informáticas.
Lexar analiza las tendencias: Disminuye la demanda de SSD más pequeños en medio de una preferencia constante por los kits de RAM compactos.
En el mundo del ensamblaje de PC, no todos los componentes tienen la misma importancia. En los últimos meses, los precios de la memoria RAM y las unidades SSD han aumentado considerablemente, pero su impacto en las preferencias de los usuarios varía mucho. La RAM, con su influencia directa en el rendimiento de los juegos y las tareas de productividad, sigue siendo un elemento crucial. Por otro lado, si bien las unidades SSD sin duda mejoran los tiempos de carga, su impacto general parece ser insignificante para algunos usuarios.
A medida que los juegos aumentan en tamaño y complejidad, la necesidad de soluciones de memoria de mayor capacidad se vuelve fundamental. En general, los jugadores consideran que cualquier cantidad inferior a 16 GB de RAM es insuficiente. Curiosamente, una entrevista reciente con Lexar reveló una tendencia notable: los jugadores están más dispuestos a aceptar opciones de RAM de menor capacidad si esto implica obtener una mayor capacidad de almacenamiento.

Grace Su, directora general de Lexar en Europa, compartió con Digital Foundry sus impresiones sobre la transición a memorias flash de menor densidad tanto en RAM como en unidades de almacenamiento. Destacó una marcada disparidad en la demanda: si bien los kits de RAM más pequeños tuvieron una acogida razonable, la adopción de SSD de baja capacidad se redujo a una mínima parte de lo esperado. A pesar de que el informe no especifica las capacidades más demandadas actualmente, es evidente que el mercado de gama de entrada sigue estando dominado en gran medida por los módulos de RAM DDR4/DDR5 de 8 GB, lo que sugiere su continua popularidad.
Por el contrario, existe una notable reticencia entre los usuarios a invertir en SSD de 256 GB o 512 GB. Muchos optan por descartar por completo las unidades de menos de un terabyte. Si bien esta revelación sorprendió a Lexar, la razón es bastante sencilla. Los jugadores pueden actualizar su RAM y sus SSD con relativa facilidad; sin embargo, suelen preferir añadir RAM en lugar de depender de un SSD más pequeño, que podría no ofrecer suficiente espacio para su creciente biblioteca de juegos y datos.
Para quienes arman una PC con un presupuesto ajustado, el objetivo suele ser elegir una unidad SSD de 1 TB. Esta elección considera que una parte de la unidad se necesitará para el sistema operativo, lo que naturalmente deja menos espacio para archivos personales y juegos. Dado que los juegos modernos pueden consumir varios cientos de gigabytes, es comprensible que capacidades como 256 GB y 512 GB resulten menos atractivas.
Para obtener más información, lea el informe completo de Digital Foundry.
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