Si TSMC no hubiera invertido en Arizona, el gobierno estadounidense se habría visto obligado a apoyar a Intel, afirma un funcionario taiwanés.

Si TSMC no hubiera invertido en Arizona, el gobierno estadounidense se habría visto obligado a apoyar a Intel, afirma un funcionario taiwanés.

Un funcionario taiwanés ha hecho afirmaciones contundentes sobre las importantes inversiones de TSMC en Estados Unidos, calificando estas medidas como estrategias esenciales para mantener su ventaja competitiva frente a sus rivales en la región.

Inversiones de TSMC: Una medida estratégica para mantener la ventaja competitiva y satisfacer las necesidades de los clientes

La respuesta de los ciudadanos y funcionarios taiwaneses ante la participación de TSMC en el mercado estadounidense de semiconductores ha sido mayoritariamente escéptica. Muchos temen que esto pueda derivar en una indeseable transferencia de tecnología a Estados Unidos. Sin embargo, es crucial destacar que una parte sustancial de la cartera de clientes de TSMC está compuesta por empresas estadounidenses, incluyendo líderes del sector como NVIDIA, AMD y Apple. Esta dinámica subraya la importancia de las políticas estadounidenses para el fabricante taiwanés de chips. Un informe de Ctee, que cita al ex enviado de Taiwán ante la UE, Roy Chun Lee, sugiere que las inversiones de TSMC en Estados Unidos constituyen una estrategia para desviar la atención del gobierno estadounidense de Intel.

Si el pueblo taiwanés se opone a la inversión de TSMC en EE. UU.y exige que permanezca en Taiwán, Lee Chun afirmó que esto dañaría la confianza entre TSMC y sus clientes, y que EE. UU.podría entonces apoyar con todo a Intel.«No deberíamos obligar a otros a apoyar al competidor de TSMC», declaró Ctee (traducción automática).

Al analizar el papel dominante de TSMC en el mercado estadounidense de semiconductores, resulta evidente que estas inversiones fueron cruciales, sobre todo porque los clientes estadounidenses buscan una cadena de suministro fiable. El debate sobre la importante iniciativa de inversión de TSMC, valorada en 165 000 millones de dólares, comenzó durante la administración Biden, con el objetivo principal de atraer la producción de semiconductores de vuelta a Estados Unidos. Impedir que Intel recuperara la atención del mercado también parece haber sido un factor determinante para las inversiones a gran escala de TSMC.

La planta de semiconductores de Rapidus en Japón tiene como objetivo la producción en masa de chips de 2 nm para 2027, en medio de la competencia de TSMC y Samsung.

Si TSMC no hubiera invertido en instalaciones en EE. UU., no solo se habría enfrentado a aranceles sustanciales, sino que empresas como NVIDIA y Apple podrían haberse visto obligadas a explorar la posibilidad de producir internamente. Intel sigue siendo el único competidor, junto con TSMC, capaz de fabricar chips de última generación en EE. UU. Por lo tanto, es importante destacar que la expansión de TSMC en territorio estadounidense supone un desafío significativo para los objetivos de producción de Intel, ya que esta última pasa de ser un proveedor principal a una simple alternativa.

Hasta la fecha, las inversiones de TSMC en Estados Unidos han arrojado resultados impresionantes, posicionando a la compañía para desarrollar nodos de vanguardia, incluyendo el A16 con una notable tecnología de 1, 6 nm. Además, TSMC planea ampliar su presencia operativa en EE. UU.para satisfacer adecuadamente la creciente demanda de sus clientes.

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