La continua indignación de MAGA por la adaptación de «Blancanieves»

La continua indignación de MAGA por la adaptación de «Blancanieves»

La próxima adaptación en acción real de Blancanieves de Disney ha encendido la controversia, particularmente entre ciertas facciones políticas que la acusan de ser excesivamente «consciente».Esta reacción se intensificó una vez que se anunció la elección de Rachel Zegler como el personaje principal.

Desde que Zegler fue elegida, ha surgido una ola de descontento, especialmente entre los partidarios del movimiento MAGA (Hacer Grande su Gran Esperanza).Sus críticas se originaron inicialmente en las francas reflexiones de Zegler sobre la película original de 1937, Blancanieves y los Siete Enanitos, que ella describió como defectuosa. Esto provocó una fuerte reacción, exacerbada por su defensa de salarios justos durante las huelgas de SAG-AFTRA.

Actualmente, los críticos están molestos por la ausencia de la icónica canción «Someday My Prince Will Come» en la nueva película. En lugar de un príncipe tradicional, Blancanieves tendrá un personaje llamado Jonathan, interpretado por Andrew Burnap, lo que parece alimentar aún más el descontento entre los espectadores conservadores.

El comentarista de MAGA, Jack Posobiec, recurrió a redes sociales para expresar su descontento, destacando la ausencia de la canción original y describiendo la película como una desviación de sus raíces clásicas. Si bien sus declaraciones sobre los cambios de la película son veraces, cabe destacar que estos reflejan una perspectiva moderna que busca revitalizar la historia. Otro usuario comentó: «No es Blancanieves. No entiendo por qué no la llamaron de otra manera», a lo que se podría argumentar que aún se aferra a la esencia del cuento original.

En lugar de «Someday My Prince Will Come», la nueva película presenta una canción titulada «Waiting On a Wish».Esta canción representa un cambio crucial al otorgarle a Blancanieves mayor autonomía, ya que se centra en sus aspiraciones y su deseo de escapar de la malvada influencia de la reina malvada. Esta canción, «I Want», conceptualizada por Lehman Engel en la década de 1950, marca un cambio progresivo respecto a la narrativa tradicional.

Empoderamiento frente a la dependencia

Los críticos han señalado desde hace tiempo que la representación original de Blancanieves promueve una narrativa problemática de dependencia, ya que aparentemente espera a que un príncipe la rescate. La nueva adaptación busca rectificar esto, otorgándole mayor control sobre su propio destino. En esta versión, Blancanieves interactúa activamente con los enanos, fomentando la comunicación y la resolución colaborativa de problemas, y finalmente reconociendo la necesidad de proteger a quienes la rodean al seguir adelante.

En lugar de un salvador lejano, el personaje de Jonathan se presenta como un actor convertido en bandido, profundamente arraigado en la historia compartida y los desafíos de su tierra natal. Esta reinvención propicia una relación más cercana y significativa, que evoluciona más allá de la mera fantasía.

Además, la dinámica entre Jonathan y Blancanieves está diseñada para resultar auténtica y significativa, realzando la carga emocional de su conexión. Su historia de amor se desarrolla con naturalidad, culminando en un momento que transforma su beso —inicialmente percibido como inquietante debido al contexto— en una sincera reflexión de amor.

Parece que algunas facciones, en particular dentro de la comunidad MAGA, se resisten a cualquier evolución en la narrativa. Parecen ver estos cambios como amenazas en lugar de oportunidades de crecimiento y empoderamiento. En definitiva, la nueva Blancanieves busca inspirar a las jóvenes al demostrar que la bondad y la autonomía son atributos realmente poderosos. Su ira, aunque pronunciada, podría, en última instancia, servir para destacar el potencial de la película para empoderar en lugar de dañar.

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