La dirección de Samsung se muestra inflexible en su postura, negándose a ceder en las peticiones de bonificación de sus empleados sindicalizados. Esta posición inflexible ha creado la posibilidad de un tenso enfrentamiento el próximo mes, generando preocupación en todo el sector.
Ante la inminente paralización de la capacidad de producción de memorias de Samsung, se ha encendido la alarma en el sector de los semiconductores. Los expertos advierten que la recuperación de la producción podría demorar mucho más que el período de huelga propuesto de 18 días, llegando incluso a duplicar dicho plazo.
Aumenta la preocupación por la escasez de DRAM en medio de una posible huelga de Samsung.
Para contextualizar, los miembros del sindicato de Samsung están exigiendo una bonificación equivalente al 15% de las ganancias operativas anuales de la compañía, lo que equivale a aproximadamente 30 mil millones de dólares. Si las negociaciones fracasan, han amenazado con iniciar una huelga de 18 días, programada para comenzar el 21 de mayo y finalizar el 7 de junio.
En una impresionante muestra de solidaridad, los empleados de Samsung organizaron una importante manifestación el 23 de abril, que congregó a cerca de 40 000 participantes. Este evento puso de manifiesto la fuerza y la determinación del sindicato. Tras la manifestación, se produjo un notable descenso en los niveles de producción: la producción en las fábricas de memorias altamente automatizadas de Samsung cayó un 18, 4 % y en las líneas de fundición, que requieren más mano de obra, se registró una caída asombrosa del 58, 1 %.
Ante la perspectiva de una huelga prolongada, la incertidumbre se extiende por toda la industria de semiconductores. Dado que Samsung cuenta con la mayor capacidad de producción de chips de memoria del mundo, cualquier interrupción podría tener repercusiones en todo el sector.
Además, la inactividad prolongada en el mantenimiento y ajuste de los equipos de semiconductores puede provocar un retraso considerable en la reanudación de los niveles operativos normales. Si los trabajadores de Samsung llevan a cabo la huelga prevista, el plazo para reanudar la producción completa podría extenderse hasta 36 días, lo que afectaría significativamente a las cadenas de suministro.
Se prevé que esta interrupción afecte especialmente a los productos de memoria DRAM para servidores de alto rendimiento y a las unidades SSD empresariales (eSSD).Además, las posibles repercusiones financieras para Samsung podrían ser enormes, con pérdidas que se estima alcanzarían los 30 billones de wones (aproximadamente 20.000 millones de dólares).