La demanda de ordenadores Apple Mac se ha disparado a niveles sin precedentes, lo que ha provocado precios desorbitados en el mercado de segunda mano. Por ejemplo, se dice que algunas versiones del Mac Studio se venden por la asombrosa cifra de 25.000 dólares en plataformas dedicadas a la venta de productos tecnológicos usados.
Precios increíbles en modelos Mac Studio M3 Ultra de 512 GB.
El precio de un Mac Studio de 512 GB es una locura ahora mismo… pic.twitter.com/A559ndNm0V
— Basic Apple Guy (@BasicAppleGuy) 23 de abril de 2026
El tuit mencionado anteriormente pone de manifiesto una tendencia preocupante: las versiones de 512 GB del Apple M3 Ultra Mac Studio se venden por hasta 25 000 dólares en diversas plataformas de reventa. Esto resulta especialmente sorprendente, dado que los mismos modelos se pueden adquirir fácilmente directamente en la página web oficial de Apple por aproximadamente 12 000 dólares.

Estos precios desorbitados resultan especialmente preocupantes, sobre todo si se tiene en cuenta la alternativa de la versión de 256 GB, que actualmente está disponible a precios considerablemente inferiores. Esta disparidad de precios plantea interrogantes sobre el comportamiento del mercado y la psicología del consumidor durante periodos de grave escasez de suministros.
Además, la actual escasez de modelos Mac Studio y Mac mini se ha visto agravada por la decisión estratégica de Apple de limitar la producción de variantes con chip M4, anticipándose al lanzamiento de la próxima serie M5, previsto para los próximos meses. Este cambio sugiere un esfuerzo calculado para evitar el exceso de inventario de dispositivos con chip M4, salvaguardando así valiosos recursos de memoria que, de otro modo, podrían desperdiciarse en tecnología obsoleta.
La interacción de estos factores de mercado ha desatado una auténtica locura en torno a los Mac Studio y Mac mini de la serie M3. Si a esto le sumamos la escasez de componentes esenciales, se crean las condiciones propicias para la especulación y la explotación de la demanda de los consumidores.
En definitiva, quienes invierten 25.000 dólares en un dispositivo que pronto podría considerarse obsoleto están tomando una decisión arriesgada. Como dice el refrán: el dinero del tonto pronto se separa.
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